
Bueno, aquí empieza “mi aquelarre”…para aclarar tantos, vamos a comenzar por decir que “aquelarre” es una palabra que significa “reunión de brujas”…siempre me gusto esa palabra, encierra en ella un sonido muy especial, un “algo” místico, no se…
Desde chica quise ser medio bruja…quizás para saber para que estoy acá, sin tener que sufrir de indecisiones y desaciertos. La posibilidad de conocer el futuro es altamente tentadora para casi todo mortal, porque posiblemente el hecho de “saber lo que va a pasar” haga que vivamos el presente mas libres. Por lo menos, así lo creía en su momento, y así lo creí hasta hace muy poco.
Siempre estamos pensando en como será nuestro futuro, en como imaginamos nuestras vidas de aquí a un tiempo determinado, en que nos depara el destino. Probablemente sea en busca de seguridad, o de establecernos desde jóvenes una rutina de por vida. Nada mejor que una rutina planteada para poder organizar nuestra existencia, y nuestros días, de aquí hasta que nos toque irnos.
Pero hay una cuestión: la rutina lleva a hacer todo por inercia, sin saber por qué y para qué hacemos lo que hacemos. Si, es probable que la seguridad que uno siente al saber exactamente que el día de mañana será igual al de hoy sea insuperable, pero aunque seamos animales de costumbres, los ojos se nos iluminan cuando pasa algo inesperado.
Los chinos dicen que la palabra “crisis” significa “oportunidad”, y cuando una rutina se quiebra, por mas perdidos que estemos, se da la posibilidad de barajar y dar de nuevo. Y así lo que planeábamos se desvanece, pero aparecen nuevos caminos. Caminos que parecen inciertos, por no haberlos caminado, o por no haberlos planeado. Caminos que dan miedo por ser desconocidos. Pero, ¿quién dijo que lo desconocido es malo?Es sabido que por naturaleza es diferente a lo que imaginábamos, pero no necesariamente viene a atacar nuestra existencia.
Es común transitar por lo desconocido con miedo. Las nuevas situaciones que se presentan suelen descolocarnos. Pareciera que a cada segundo necesitamos gritar con todas nuestras fuerzas esperando que alguien nos rescate de este vacío que sentimos. Es común sentir que las piernas se aflojan y nuestras rodillas tocan el suelo como diciendo “¿por qué?”. Es común que nuestra coraza se caiga y las lágrimas broten sin siquiera darnos cuenta. Pero todas esas heridas cicatrizan, y cada una de esas cicatrices es una enseñanza, algo que nos ayuda a forjar una nueva coraza, pero no una cualquiera: esta es una coraza que nos protege de lo que nos hace mal, pero deja entrar aquello que verdaderamente nos llena el alma.
Una vez escuché un cuento, no me acuerdo exactamente como era, pero la moraleja era que el corazón más bello es aquel que ha sufrido y que tiene marcas. Esas marcas son justamente las secuelas de animarse a vivir…es hora de empezar a llenar nuestro corazón de esas “secuelas”…
Así es como abandoné mi idea de ser medio bruja…solo me gustaría serlo para desaparecer un par de cositas…pero la idea de un futuro planificado a veces me asusta. Creo que asumí la idea de que el futuro se forja pensando primeramente en el presente, y en el amplio abanico de posibilidades que aparecen cotidianamente delante de nuestros ojos.
Yo estoy intentando animarme a vivir. A veces me cuesta, pero intento de a poco salir de los “círculos viciosos” donde vivo. Intento romper mi tradicional molde, y abrirme a nuevas posibilidades. Intento darle una vuelta de tuerca a lo que amo, y lo que me hace feliz. Intento encontrar el camino a ser “yo”…pero…¿Qué es “ser yo”?...esa, esa es otra historia…